I. larrañaga: En cuanto el hombre deja de referirse o adherirse al "YO" se apagan los temores, las angustias y obsesiones, que son llamas vivas. Apagadas las llamas, nace el descanso,igual que, consumido el aceite de la lámpara, se apaga el fuego. Muere el "YO" y nace la LIBERTAD.